Este jueves 11 de marzo, en el Centro Gallego de Tarragona y sede de la Asociación de Paraguayos de Tarragona, llevamos a cabo el taller repensar África y Globalizar la Justicia social al que -atendiendo a las medidas preventivas contra el COVID y aforo permitido- una decena jóvenes de entre 12 y 16 años tuvieron la oportunidad de acercarse a través de los ojos de la prensa al continente africano.
Inicialmente, como preparación, trabajamos sobre toda una serie de conceptos -cogiendo el continente africano como ejemplo- como serían, especialmente el de imaginario y relato, así como los de justicia social y globalización. Después, los y las jóvenes trabajaron -a partir de la descripción que dos artículos del año 2019 del Diario el País hacen de la evolución de la situación económica y social en el África subsahariana- sobre cómo se construían los relatos de África, visión que nos transmiten, acento que meten en el acceso a derechos sociales y la justicia social.
El primer relato, de tono más clásico ya la vez peyorativo, insiste en las carencias del continente –guerras, hambrunas, intensidad de los efectos del cambio climático, etc.– y demanda para corregirlas una mayor implicación del resto del mundo, mientras la segunda mirada -sin omitir la existencia de problemáticas sociales graves que obvia- nos muestra una cara alternativa y más amable de África, emergente económicamente, dinámica social y políticamente, creativa e innovadora culturalmente.
Para adentrarse en estos dos relatos los y las jóvenes se dividieron en dos grupos y buscaron y trabajar sobre los adjetivos y frases que -en los artículos de prensa que les facilitamos- describen la evolución económica de África y condiciones vida de su población, así como reflexionar sobre la identificación de la misma población africana con estos relatos y papel activo o pasivo que éstos le dan.
Una vez analizados estos aspectos, ambos grupos hicieron un resumen de todo lo encontrado y elaboraron un relato a través del cual ordenar toda esta información sobre la situación del continente africano exponiéndolo al resto de compañeros/as.
Más que insistir en qué relato tiene más verdad debatimos sobre con qué relato se identificaban más y contribuía en mayor medida a mejorar las condiciones de vida de los y las africanas, así como a dar un mayor protagonismo a la propia ciudadanía en esta construcción de su realidad y desarrollo. En ambos relatos, como entidad de cooperación al desarrollo, vemos una importante carencia, pues no tiene sentido defender un mayor grado de justicia social sin que la propia población subsahariana tenga un papel protagonista en la construcción de su propio relato de progreso y, al mismo tiempo también resulta insuficiente creer que la globalización económica en sí mismo -creando trabajo y modernizando la economía- mejorará la vida de los y las africanas.
El sueño africano de convertirse en emergente e irrumpir con fuerza en la historia, rompe con la visión tradicional de África atrapada en la pobreza actualizando la creencia capitalista de que creando puestos de producción y trabajo, el resto de mejoras sociales llegarán. Por otra parte, exigir la necesidad de intervenir para garantizar derechos sociales básicos en un continente donde la situación de inseguridad alimentaria ha empeorado tratando a los africanos sólo como víctimas, no parece que contribuya a cambiar a mejor la situación actual.
Una cosa está clara, la cooperación y globalización económica ha funcionado -en Senegal y otros cinco países africanos que están entre las seis economías del mundo que más han crecido económicamente- utilizando un relato en el que los propios africanos se ven liderando su progreso .
Un sueño, obviamente, de notable influencia neoliberal y que agrava las desigualdades sociales, pero que abre la puerta a otras globalizaciones, en educación, cuidado del medio ambiente, salud, igualdad de género, buena gobernanza, globalizando la justicia social en partir del liderazgo local (imaginando alternativas) y otra forma de cooperar a escala internacional.