Este miércoles 30 de noviembre llevamos a cabo la primera sesión, de las tres previstas, de la Jornada «Compartiendo experiencias de fomento del cooperativismo y soberanía alimentaria entre entidades de la diáspora senegalesa».

A ésta, por un lado, el técnico de Cooperación Activa describió las acciones implementadas por Cooperación Activa en el distrito de Kaël en el ámbito del desarrollo agropastoral y también abrió un debate en torno a las ventajas y desventajas de replicar el enfoque comunitario y de transversalidad de género del proyecto aplicado allí en otras zonas donde hemos constituido recientemente grupos de trabajo.

Por otro lado, Jordi Vidiella, delegado en la Terra Alta de Cooperación Activa y promotor de la agroecología regenerativa en esta comarca, propuso varias opciones a estudiar para establecer alianzas entre nuestra entidad y actores de las comarcas Tarraconenses que con su experiencia pueden ayudar a la consolidación de las acciones de fomento del cooperativismo puestas en marcha en Senegal.

I.(2019-2022): Cuatro años de implementación de proyectos agropecuarios en Senegal

Desde 2019 Cooperación Activa en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre implementa -con el apoyo del Ayuntamiento de Tarragona- un proyecto de fomento del cooperativismo en el distrito de Kaël.

En la primera etapa, entre 2019 y 2020, promovieron un proceso de dinamización comunitaria en 8 poblaciones a raíz del cual se elaboró un Plan local de desarrollo estratégico y se constituyó en cada uno de estos núcleos un GIE (unidad de producción local) unidos en red a través de una sociedad cooperativa. En el Plan se establecen dos ejes de trabajo dirigidos al conjunto de la comunidad.

Para la estación de lluvias, se activan programas para disponer de semillas más resilientes al cambio climático y vehicular acciones para regenerar la tierra, pues la utilización de semillas de mala calidad conlleva cosechas malas y empuja a cultivar año tras año el máximo de tierra, retroalimentando un proceso de degradación y agotamiento de la tierra, mientras que para la estación seca, al no haber prácticamente ninguna actividad económica, se ponen en marcha explotaciones de horticultura y ganadería semi-intensiva para contribuir a crear empleo y evitar que los jóvenes tengan que irse fuera en invierno en busca de trabajo para ayudar a la economía familiar.

En una segunda etapa, entre 2021 y 2022, extendimos este proceso a otros 10 núcleos, llegando a 18 poblaciones y superando el número de 1000 miembros de la sociedad cooperativa, la mayor de la región, al tiempo que se ponían en marcha las primeras explotaciones productivas en 4 de los ocho GIE de la primera etapa.

Además de la estructura organizacional formada por GIE unidos en red a la sociedad cooperativa, se han constituido en los dos municipios que forman parte del proyecto Consejos municipales agroganaderos presididos por sus alcaldes y formados por delegados de los GIE constituidos, a los que asesoran a técnicos de los servicios departamentales de desarrollo rural de la oficina técnica de Mbacke.

La estructura organizacional creada permite, por un lado, suplir algunas carencias formativas y vehicular a los miembros de los GIE información facilitada por los técnicos, a la vez que saber de la existencia de programas gubernamentales a los que pueda acceder la cooperativa y dar a conocer a la administración lo que se está haciendo en el marco de la cooperativa.

En estos momentos, los esfuerzos se están centrando en la operativización del Plan estratégico. En febrero se pusieron en marcha las dos primeras explotaciones de horticultura y en marzo un par más de engorde semiintensivo de vacuno.

Para su despliegue, un técnico agrícola les ofreció una capacitación teórica y les ha acompañado la primera campaña en todo el ciclo de producción y cultivo. La voluntad es replicar una explotación más este mes en el municipio de Ndioumane (que se ha añadido este 2022 al proyecto) y otra en el próximo 2023. Con seis explotaciones en marcha, reinvirtiendo una parte de los beneficios en la cooperativa, y con la participación económica de los ayuntamientos de Touba Mboul y Ndioumane, la intención es replicar al menos dos explotaciones cada año a partir del 2024 hasta alcanzar los 18 GIE dispongan de al menos una en el 2027.

II. Sobre la pertenencia de la replicación del enfoque comunitario y transversal de género

En Senegal, frente a una concepción más individualista de los roles de las personas y lugar que ocupa la familia en su vida, el grupo doméstico está en el centro y sus integrantes contribuyen a su sostenibilidad económica.

La zona en la que actuamos se destaca por unos niveles de pobreza bastante acentuados, incluso dentro del contexto senegalés, así que para mitigar esta situación se actúa sobre el conjunto de la comunidad, contribuyendo al aumento de acceso a recursos de todos sus miembros y globalmente del grupo doméstico. Con este enfoque comunitario, se decide actuar sobre el principal cultivo de la zona, el cacahuete, sobre el que hay margen de mejora y por los condicionamientos ambientales resulta la opción más viable y rentable en la estación de lluvias.

Ahora bien, la gestión de este recurso suele estar en manos del anciano de la casa, obteniendo recursos las mujeres a través de otras actividades, como elaboración de productos transformados o venta al por menor, a la vez que los jóvenes, después de ayudar en el cultivo del cacahuete en verano, suelen marcharse la estación seca a las ciudades vecinas para ayudar al sostenimiento de la economía familiar.

El éxito de la cooperativa provocó que se sumara mucha gente, más por las mejoras que podrían alcanzarse en el cultivo del cacahuete, que por la diversificación económica planificada para la estación seca. Esto, en parte, dejaba espacio a jóvenes y mujeres para que innovaran y pusieran en marcha las explotaciones previstas, a la vez que frente a un mayor protagonismo y liderazgo de estas mujeres y jóvenes, el enfoque comunitario del proyecto puede realzar la visibilidad y peso en las autoridades tradicionales.

Más que de contenido, la problemática tiene una vertiente estética, ya que en las acciones publicitarias, jornadas, aparición en los medios de comunicación, esta dimensión comunitaria del proyecto comporta que por protocolo tenga que darse protagonismo a la cabeza del pueblo (hombre mayor) , la autoridad administrativa (subprefecto y alcalde, habitualmente hombres) y directores y técnicos de las oficinas técnicas regionales, que en nuestro caso, son también hombres. Esto diluye considerablemente la visibilización y presencia de las mujeres en estos espacios, sin que esto vaya en detrimento de una estrategia explícita orientada a la igualdad de género.

La estrategia de cooperación Activa en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, en esta lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, se ha centrado en realzar las competencias técnicas de mujeres como referentes de la comunidad, legitimando su liderazgo en diferentes ámbitos -enfermeras en la sanidad, o maestros en educación- e influencia sobre la comunidad, de modo que su opinión sea importante a la hora de tomar decisiones de alcance comunitario.

Este enfoque transversal nos es más difícil de aplicar en este ámbito agropecuario, por un lado, por la inexistencia de especialistas mujeres que, como en el caso de enfermas o maestros, lideraran el proyecto y, por otro lado, para que al dedicarse todo el mundo a las actividades agroganaderas existe la creencia de que saben mucho de este ámbito, especialmente los hombres que son quienes las gestionan.

Esto, a su vez, comporta un cierto nivel de confrontación -principalmente entre hombres- a algunas de las recomendaciones que se hacen a nivel más técnico, que merman la operatividad y optimización de las acciones de mejora del sector puestas en marcha. Al mismo tiempo, centrándonos ahora en el segmento de jóvenes y mujeres sobre el que se focalizan las actividades de la estación seca, la presión para obtener ingresos para el grupo doméstico que ayuden a pasar el invierno, choca con los ciclos más largos que requieren estas actividades para dar resultados y, a pesar de la ilusión inicial de muchos hombres jóvenes, la presión les lleva a salir en busca de trabajo.

Uno de los temas sometidos a debate es qué resulta más adecuado, mantener el enfoque comunitario actual, o focalizarse únicamente en el segmento de jóvenes y mujeres. Esto último favorecería visualizar su liderazgo en las actuaciones que se están produciendo en la estación seca, pero desataría la acción de las mujeres del entorno comunitario más amplio sobre el que se quiere una transformación, obviando esta presencia y legitimación de las mujeres en la toma de decisiones en asuntos que afecten al conjunto de la comunidad.

La cooperativa, como importante escenario económico, puede contribuir a acentuar y visibilizar ese protagonismo de las mujeres.

Por otra parte, si nos fijamos en lo que promueven otros actores como los Fondos Catalán de Cooperación al Desarrollo y los planes directores de la ACCD, vemos que se prioriza la organización de grupos de mujeres y puesta en marcha de explotaciones de horticultura, garantizando su titularidad sobre la tierra. Esto tendría sus ventajas, porque permite crear grupos de trabajo más estables (no tan sometidos a las migraciones) y, por cuyas alternativas económicas disponen, puede haber una tendencia a optimizar mejor las oportunidades que ofrecen estas explotaciones, a la vez que este pragmatismo comporta un menor nivel de confrontación que el observado entre los varones, receptividad a las indicaciones técnicas y aprovechamiento de las acciones formativas.

Ahora bien, como ya hemos dicho, también tiene importantes desventajas a tener en cuenta en términos de igualdad de género, ya que si bien segregándolas del entorno comunitario se evitan conflictos con una concepción tradicional de la división sexual del trabajo y rol asignado al hombre, se obvia esta necesidad de legitimitar el liderazgo de las mujeres también en la toma de decisiones comunitarias, relegándolas a un espacio que se acepta que ocupen tradicionalmente en contribuir con sus ingresos al sostenimiento de la economía familiar. Dejándolo todo a la creencia de que, si aumenta su volumen de recursos económicos que gestionan las mujeres, también tendrán un mayor peso en la toma de decisiones domésticas y comunitarias.

Opciones de cooperación desde el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre con Senegal

Jordi Vidiella, que además de delegado de Cooperación Activa hizo también voluntariado en la zona de Senegal en la que trabajamos y se dedica profesionalmente la agroecología regenerativa en la Terra Alta, sugirió toda una serie de proposiciones para favorecer vínculos de cooperación entre las zonas de Senegal en las que trabajamos y diferentes actores del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Uno de ellos podría ser la escuela de capacitación agraria de Amposta, que cuenta con profesionales especializados en agricultura regenerativa.

En este ámbito también recomienda consultar experiencias que se están llevando a cabo, principalmente en Gambia, y en las que están implicadas universidades catalanas y agentes del territorio, con problemáticas similares como la mitigación de los efectos de salinización de la tierra.

Con la prudencia que comporta la necesidad de adaptación a los condicionamientos climáticos, otro ámbito de colaboración podría basarse en el asesoramiento en procesos de selección natural de semillas, encaminadas a la creación de un banco de semillas que reúna las que se adaptan mejor a la zona.

Por otra parte, el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre cuentan con una importante tradición en cooperativismo, y también en emprendimiento e innovación empresarial en el ámbito agroganadero, tejido empresarial que dispone de programas de responsabilidad social y al que podría interpelarse, atendiendo al atractivo que tiene el hecho de contribuir a actuaciones encaminadas a la regeneración de la tierra.

Por último se abrió un pequeño debate entre las personas asistentes, focalizándose lo mismo en la presión a la que está sometida la población de Senegal donde actuamos, que debe conseguir recursos económicos con urgencia para sacar adelante a sus familias y explotaciones , y los procesos de ciclo más a medio o largo plazo, como el que impulsamos desde nuestra entidad. Invitando a acciones que reduzcan al mínimo el tiempo de implementación y obtención de resultados objetivables.

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