1.1. Algunas cifras sobre el peso de la cooperación Catalana en Senegal
Los vínculos de cooperación entre Cataluña y Senegal, tanto a través de entidades de la sociedad civil como de las administraciones locales y gubernamentales, tienen una de las trayectorias históricas más anchas y extendidas en el conjunto del territorio catalán.
Ateniéndonos a los datos para el período 2019-2021 del Observatorio de Cooperación Municipalista, 49 municipios catalanes han financiado por un valor total de 3.111 172 de euros algún proyecto en Senegal en los tres últimos años.
Detrás de Senegal irían Nicaragua con 34 entes locales y un importe total de 889592 euros y Colombia, que con el apoyo de 26 ayuntamientos es el que recibe (con 4.367396 euros) mayor financiación. Senegal es un país prioritario de la cooperación catalana desde el año 2003, remontándose las acciones de cooperación al desarrollo entre Cataluña y Senegal más de una década antes de que la democracia llegara al estado español, primero de la mano de organizaciones de la iglesia católica y más tarde de entidades de la diáspora Senegalesa.
A esta importante presencia en el ámbito municipal de entidades de la diáspora senegalesa, se añaden otras contribuciones de la Agencia Catalana de Cooperación al desarrollo (ACCD) y el departamento de Cooperación de la Generalidad de Cataluña que – a través otras ONGDs habitualmente no vinculadas a la diáspora senegalesa- sumaban 1,1 millones de Euros en 2021, cifra que ascendería hasta los 5,7 millones de euros si tomamos como referencia el importe total de las acciones financiadas entre 2015 y 2021.
La mayoría de esta Ayuda oficial al desarrollo se va a las regiones del sur de Senegal (en el área de Cassamance), pues éstas agrupan a buena parte de los miembros de la diáspora Senegalesa que se han instalado en Cataluña, principalmente, en los municipios de las provincias de Barcelona, Gerona y Lérida. Ahora bien, el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre seríamos una excepción, ya que en el primer caso la mayoría de los miembros de la diáspora provienen de las regiones centrales de Senegal y en el caso de las Terres de l’Ebre de el área Norte, colindante con Mauritania, en torno a la región de Saint Louis.
Esta diferencia geográfica se traduce también en importantes contrastes respecto a la predominancia étnica y cultural. Así mientras que en el área sur de Senegal y entre la diáspora senegalesa en el área de Barcelona, Girona y Lleida prevalecen las etnias Mandinga y Fular, en el caso del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre la mayoría pertenecen en la etnia wolof y Sérère.
Estas diferencias geográficas y étnicas, a su vez, tradicionalmente han influido en las problemáticas sobre las que se actúa. El ejemplo más notable sería el de la mutilación genital femenina, con una incidencia muy alta en las regiones del sur y casi inexistente en las regiones centrales.
Las características climáticas también presentan diferencias notables, lo que influye en el paisaje, cultivos y percepción del entorno, mientras entrando ahora en el ámbito de las relaciones de género, las particularidades de cada etnia de igual modo influyen también en los roles atribuidos a hombres y mujeres.
Dicho esto, y para entrar en materia, poco a poco se ha ido naturalizando que hablar de cooperación entre Cataluña y Senegal era hacerlo con las regiones del Sur y las etnias que allí habitan, reforzando la AOD catalana económicamente estos vínculos y, obviamente sin premeditación, dando la espalda a las áreas y realidades sobre las que trabajaba la diáspora senegalesa del sur de Cataluña.
1.2. Red de perímetros agrícolas en las regiones del centro y el norte de Senegal
En anteriores escritos hemos reivindicado estas diferencias y trayectoria histórica de la diáspora senegalesa del Campo de Tarragona respecto a la del resto de Cataluña, para hacer valer que aquí también llevaba muchos años llevando a cabo acciones de cooperación en Senegal, a pesar del escaso apoyo institucional recibido.
Destacamos la concentración del colectivo en torno a los municipios de la costa Dorada, principalmente Salou que durante muchos años ha sido la población que concentraba a más personas de este origen en el conjunto de Cataluña, así como la importancia de la autofinanciación en el hora de impulsar estas acciones de cooperación, en contraste con el apoyo que otras entidades de la diáspora recibían de las administraciones locales en otras provincias.
Ahora, lejos de reivindicar las especificados de la diáspora senegalesa de las comarcas tarraconenses, queremos fijarnos en lo que se ha hecho en el Sur de Senegal desde Cataluña y aprender de estas experiencias a la hora de implementar proyectos en las regiones del centro y el norte de Senegal. En este sentido, hemos ampliado el alcance territorial que cubre nuestra entidad en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre abriendo delegaciones en Valls, Reus, Cambrils, Montblanc y Tortosa y, vinculado a estas poblaciones, creado nuevos grupos de trabajo que actúan en otras zonas de Senegal (de las regiones del centro-norte del país) en las que todavía no teníamos presencia.
Los ámbitos sobre los que trabajamos, dentro del enfoque de Género y basado en derechos humanos, son los tres en los que Cooperación Activa en el Camp de Tarragona dispone de experiencia, como serían el acceso universal a la asistencia sanitaria y educación y el emprendimiento y diversificación de las fuentes de ingresos en el mundo rural.
A la hora de consensuar un primer eje sobre el que trabajar en red también en Senegal, la opción elegida por amplia mayoría ha sido la de favorecer la mejora del sector agropecuario, contribuyendo a una mayor soberanía alimentaria, empleo y mayor peso en la economía doméstica y local de las mujeres. Al tomar esta decisión ha contribuido mucho el apoyo recibido en 2019 y 2021 del Ayuntamiento de Tarragona para impulsar acciones de fomento del cooperativismo en el distrito de Kaël y, como modelo inspirador, la red de perímetros agrícolas que impulsa en el Sur de Senegal el Fondo de Cooperación Catalán al desarrollo, junto con otros agentes como la ACCD y la Diputación de Barcelona, el cual tuvimos el privilegio de conocer de la mano de los técnicos del FCCD Joan Ribas (Responsable de África, Mediterránea y Asia) y Núria Francolí, en una charla que nos ofrecieron en diciembre del 2022.
Obviamente, es más una declaración de intenciones que un hito alcanzable a corto plazo, por el volumen de ingresos que requiere implementar una red de las dimensiones que tiene la presente en Cassamance, como los puestos de trabajo y beneficios que genera. Ahora bien, como referente nos sirve para empezar a construir ya este 2023 una serie de nodos en estas regiones del centro y norte de Senegal.
El contexto del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre es muy diferente al del resto de Cataluña, también en cuanto a apoyo institucional y económico a los proyectos de cooperación. Únicamente hay 3 municipios en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre que financian acciones de cooperación, como serían Tarragona, Cambrils y Reus. Tanto Tarragona como Cambrils estarían entre los 49 entes locales que han financiado en los dos últimos años proyectos en Senegal, aunque el primero es el único ente local de las comarcas tarraconenses que destina un presupuesto significativo (480.000 euros) a hacer cooperación al desarrollo.
Ahora bien, creemos que estas sinergias creadas entre los diferentes agentes institucionales de la cooperación catalana y las entidades son difícilmente reproducibles a escala del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Así, mientras numerosos ayuntamientos del área metropolitana de Barcelona financian la construcción de huertas comunitarias a través de pequeñas entidades locales, que pueden sumarse a la red y recibir otro apoyo más de capacitación, organización y gestión de otros contrapartes y actores significativos de la cooperación Catalana, como la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y la Diputación de Barcelona, en las comarcas tarraconenses la opción de financiación o bien es muy pequeño, en torno a los 2000 euros en Cambrils o Reus enfrente de los 20.000 euros que reciben a menudo otros ayuntamientos del resto de Cataluña para construir una huerta, o bien para acceder a volúmenes más significativos de recursos debemos abordar temas de incidencia, capacitación, organización y/o gestión, más difíciles concretar -sin la previa construcción de infraestructuras- en acciones de impacto sobre la población.