Salou es uno de los municipios catalanes de más de 20.000 habitantes con mayor porcentaje -con un 37%- de población de origen inmigrante. El colectivo senegalés ha sido y es el más numeroso -es el único caso donde esta posición la ocupan miembros de la diáspora de un país subsahariano- a lo largo de toda la última década. Esto ha hecho de Salou la capital del colectivo senegalés y sus miembros forman parte de su paisaje cotidiano. Una presencia que, cada vez más, también se hace notar en las puertas de los centros escolares y aulas adentro.
Ahora bien, esta nueva generación de Salouencs hijos e hijas de la diáspora a menudo percibe en los espacios cotidianos donde convive muestras de rechazo, racismo e islamofobia que repercuten en el proceso de construcción de su identidad personal y social, así como en su modo de relacionarse con su entorno.
En Salou se han eludido políticas de cohesión social que tuvieran en cuenta la diversidad cultural y, al contrario, se han aplicado mecanismos de integración (especialmente en la escuela) de carácter más bien asimilacionistas, agravando el conflicto que pueden vivir los menores entre la cultura de referencia familiar y la que le están ofreciendo -y que a menudo entra en contradicción con esta primera- como hegemónica.
La mayoría de estudios recientes basados en experiencias europeas afirman, a este respecto, que en las sociedades que defienden un modelo asimilacionista de integración -aunque éste pueda funcionar con las primeras generaciones- los y las jóvenes de las segundas generaciones suelen vivir un conflicto entre los valores e imagen hegemónica para ser identificado como un miembro más de la sociedad local y el contexto cotidiano en el que viven.
A mayor imposición y distancia se acentúan tendencias reactivas que se traducen en la construcción de referentes identitarios de resistencia, a menudo inspirados en códigos de origen de las culturas familiares descontextualizados y esto acaba incidiendo en un aumento de las problemáticas sociales: fracaso escolar, acceso a modelos negativos contraculturales, así como negación y oposición a formar parte de la sociedad local de referencia.
Africanitz’ART, por un lado, responde a una auto-afirmación y puesta en valor de la cultura de origen de los afrodescendientes de Salou y el Camp de Tarragona -con especial atención a los de la diáspora senegalesa- mostrándola al resto de la ciudadanía, sin complejos, con dignidad, contribuyendo a que exista una percepción positiva respecto a ésta entre los y las jóvenes, mientras, por otra parte, quiere dar un valor más explícito al arte como herramienta de integración y transformación social. Haciendo uso de diferentes lenguajes artísticos, que toman como referencia elementos de la cultura senegalesa, queremos promover el empoderamiento de los y las jóvenes de la diáspora ayudándoles a reflexionar y construir narrativas alternativas y críticas socialmente con los discursos que justifican el racismo , la xenofobia y la islamofobia.
El arte, en el marco de este proyecto, es un lenguaje de expresión y protesta que contribuye a crear un ambiente de paz y convivencia en Salou y la Costa Daurada, dando la vuelta a la situación actual que da la espalda a la diversidad y convirtiendo a los y las jóvenes de Africanit’ART en activistas culturales para convertir a Salou también en ciudad referente en los ámbitos de la interculturalidad, la solidaridad y la defensa de los derechos humanos.