Aunque somos conscientes de que la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres es una cuestión de todos, hombres y mujeres, con motivo de una nueva edición del día de la eliminación de la violencia machista, hemos trabajado exclusivamente con un grupo de 10 chicas de la diáspora Senegalesa sobre su percepción en torno a la concepción de la mujer en la cultura tradicional africana.
La semana anterior a la realización del taller cada una de las participantes leyó el clásico de la autora senegalesa Mariama Ba “La carta más larga” y reflexionado sobre la imagen que la autora nos transmite al relato de la mujer senegalesa y limitaciones que – siempre según la interpretación de la obra de Mariama Ba- determinadas dimensiones de la cultura tradicional senegalesa conllevan para el desarrollo social y personal de las mujeres e igualdad efectiva de derechos.
La autora nació en 1929 en Dakar dentro de una familia acomodada. Su padre fue ministro de Salud en el primer gobierno senegalés. A raíz la muerte prematura de su madre fue a vivir con sus abuelos y allí fue criada en un ambiente musulmán tradicional.
Esto provocó que, desde muy joven, se mostrara critica con un sistema que la discriminaba por el simple hecho de haber nacido mujer y le negara una educación por la que tuvo que luchar, pues sus priopises abuelos cuestionaban que una mujer tuviera que recibir educación superior.
Sin embargo, después de completar la primaria con buenos resultados académicos en una escuela francesa, continuó estudiando y consiguió el título de magisterio. Trabajó de maestra durante doce años y después pidió el cambio a la Inspección Regional de Educación para la Salud.
Se casó tres veces, tenemos tres hijas con su primer matrimonio, una con el segundo y cinco hijos con su tercer marido, el diputado y ministro Obèye Diop, de quien se divorció. Como resultado de su experiencia matrimonial
Más allá de la publicación de esta novela adjetivada de feminista y que publicó cuando ya tenía más de 50 años, a lo largo de su vida se comprometió con muchas asociaciones de mujeres en defensa de la educación y los derechos de las mujeres , pronunciando discursos y publicando artículos en la prensa.
En la novela que hemos trabajado la autora se sirve de Ramatoulaye, el personaje principal y la técnica epistolar para exponer su perspectiva. A través de las confidencias de una viuda trata de mostrarnos la concepción general de la mujer en todos los dominios de la vida senegalesa.
La mujer, ya sea joven o mayor, en el universo de la autora está condenada al silencio. Sus derechos se adaptan a la voluntad del hombre, incluso a las relaciones donde prima el amor.
Vemos esto en el caso de los hogares de Romatoulaye y Aïssatou, dos antiguas amigas en la novela que tienen en común el hecho de que sus maridos, en contra de sus expectativas, se habían embarcado en nuevas aventuras amorosas.
En el ensayo las protagonistas muestran cómo ni la costumbre ni la religión les han reservado ningún derecho, incluso en asuntos que les afectan tan íntimamente. Al mismo tiempo, las co-esposas que se habían unido a ellas en nombre de estas instituciones, no tienen otra alternativa que inclinarse contra su propia libertad frente a las mismas.
Así, en el universo romántico de la carta más larga, el hombre, en sí mismo, se convierte en la norma, soltándose a la misma la mujer, percibida en la novela por parte de la mirada masculina con estereotipos limitantes y despectivos.
En el taller hemos querido poner en marcha una reflexión y abrir un debate con las 10 jóvenes participantes sobre su percepción hacia los límites que la concepción tradicional de la mujer -y en la que son educadas dentro de la cultura parental- condiciona y limita su desarrollo personal, profesional y social.
El objeto de este ejercicio es invitar a las chicas de la diáspora a acercarse a una perspectiva feminista que contribuya a cuestionar y erradicar aquellos valores y pautas que limiten sus derechos como mujeres.
Lo importante en el debate no era tanto el énfasis en cuestionar las tradiciones africanas o la religión musulmana como la necesidad de conciliarlas con el reconocimiento y la puesta en valor de los derechos de las mujeres.
Así elementos centrales en la obra de Mariama Bâ, como la poligamia, no parecen que afecten ni preocupan a las chicas, pero sí otros como el énfasis en el rol doméstico de la mujer, a cargo del cuidado del hogar .
Lo que sí comparten con la autora es que, más que el tiempo que comporta la dedicación a las tareas domésticas, la proyección pública y profesional de la mujer pasa a un segundo plano.
Como conclusión, se destacó la importancia de fomentar una especie de activismo feminista que, poniendo en valor la cultura y tradiciones de Senegal, facilite la emergencia y protagonismo de chicas jóvenes en la esfera pública que contribuyan a visibilizar otra mirada sobre la mujer africana en las mismas mujeres.