Con la implementación, entre los años 2014 y 2017, en Senegal de los programas de “acceso universal a la asistencia sanitaria” y “mejora de la calidad educativa y lucha contra el abandono escolar” conseguimos tener un impacto a escala local y regional mayor -al ser una entidad pequeña que tenemos como contrapartes a entidades vecinales locales- de lo que inicialmente nos habíamos planteado

Así, a partir del año 2018, empezamos a trabajar en el ámbito sanitario para dar a conocer esta experiencia para que otras entidades vecinales interesadas puedan adoptarlo, así como iniciamos la ampliación del equipamiento existente en Diawré Kouta para ajustarnos a los requisitos que permitan que éste deje de ser una Casa de Santé (ambulatorio) y pase a ser habilitado como Poste de Santé (una especie de CAP).

Cuando en el ámbito educativo pone en marcha las líneas de trabajo previstas en el Programa de lucha contra el abandono escolar hasta terminar la secundaria (PLAS), como por ejemplo, el reforzamiento de las estructuras escolares y comunitarias y la puesta en marcha de acciones de sensibilización y vigilancia para reducir la incidencia de prácticas como el matrimonio precoz o la realización de trabajo agro-ganadero en horario escolar.

El elemento clave en el despliegue de estos programas en el ámbito sanitario y educativo fue la autoorganización de la sociedad civil y la creación de espacios de debate y decisión -trabajando en red con las administraciones implicadas- que habían contribuido, más allá de la puesta en marcha de un proyecto concreto, a legitimar entre la población su derecho -en este caso- al acceso a la asistencia sanitaria y la educación.

Esta aproximación participativa desde el desarrollo comunitario, además, contribuye a ajustar mejor las acciones a llevar a cabo a la percepción y las necesidades reales que tiene la población local y, al mismo tiempo, permite a las personas y entidades que se involucran adquirir una experiencia – conocimiento técnico y de las políticas públicas- que favorecen tanto la reivindicación en la implementación de los programas estatales existentes en la zona, como un despliegue más óptimo -al existir una estructura organizativa- de éstos.

Ahora bien, no habíamos conseguido replicar esta forma de hacer en el programa de emprendimiento y soberanía alimentaria, con una implementación más bien débil tanto en lo que se refiere a esta auto-organización de los pequeños productores locales como a la implementación misma de proyectos con una verdadera capacidad transformadora del entorno.

Se opta, en este contexto, por ir completando entre los años 2018 y 2021 las acciones previstas en el PLAS -en el ámbito educativo- y transición hacia un Poste de Santé- en el ámbito sanitario-, así como se prioriza la puesta en marcha de proyectos en el ámbito de la emprendeduría y la soberanía alimentaria y búsqueda de financiación para éstos.

La Casa de Santé de la APDDK como buena experiencia y la transición hacia un Poste de Sante.

En el éxito del proyecto sanitario, más importante que la propia contratación de personal sanitario para la Casa de Santé y la red, fue que la APDDK se da cuenta de que su coste era un gasto que podían asumir, y también el hecho que una entidad vecinal podía gestionar con eficacia un equipamiento sanitario y poner en marcha mecanismos -mutua, farmacia, etc- adaptados a las necesidades de la población.

Una vez la población suele tener un servicio sanitario de proximidad le resulta difícil renunciar al mismo. El éxito de esta experiencia vecinal nos llevó a darla a conocer a las poblaciones vecinas, invitándolas a auto-organizarse y tener un rol más proactivo -en este caso- en esta defensa de su derecho a una asistencia sanitaria.

La región sanitaria apoyó esta iniciativa y -con el apoyo del Hospital Juan XXIII de Tarragona que nos facilitó medicación- el equipo sanitario de la APDDK, en 2018, se desplazó a las poblaciones de los alrededores de los municipios de Touba Mboul y de Kaël para dar a conocer esta experiencia.

Esto supone al mismo tiempo una transición en la evolución de nuestra entidad, ya que ahora la APDDK asume también -aparte la organización de las acciones y movilización de la población- un peso más técnico en todas las actuaciones que se desarrollan en éste ámbito sanitario.

La disponibilidad de profesionales sanitarios bien preparados y experiencia obtenida en la gestión del equipamiento y servicios vinculados -mutua, farmacia, etc- comporta que ya no sean imprescindibles los equipos sanitarios que nuestra entidad desplazaba a Senegal, aunque esto sea compatible con una relación de colaboración técnica a la hora de diseñar e implementar campañas concretas para mejorar la situación sanitaria de la zona.

Por otra parte, para obtener más autonomía dentro de la estructura sanitaria de Senegal y tener un rol más activo en acciones de prevención y salud comunitaria, la APDDK plantea que el equipamiento deje de ser una Casa de Santé -ambulatorio- por a convertirse en Poste de Santé -una especie de CAP- que comporta también una mayor participación económica -retribución de los profesionales y acceso a equipos- por parte del estado.

Esto implica construir un muro alrededor de todo el equipamiento y añadir al actual módulo donde se realiza el servicio de atención primaria y materno-infantil cuatro más -un espacio independiente para maternidad y dos módulos para el personal sanitario y la su familia- y, una vez terminado, conseguir el visto bueno de las autoridades administrativas.

En esta dirección, conseguimos que en 2018 el Ayuntamiento de Touba Mboul haga una aportación económica para construir el muro alrededor del equipamiento y, dentro del marco de colaboración de la Federación de cooperación Activa, que Ayuntamiento de Premià de Mar subvencione una parte de la construcción de la vivienda para el personal sanitario.

Se llega también al acuerdo de trasladar al banco de cereales -a través de una permuta y una indemnización- que estaba dentro de los límites del recinto sanitario para reconvertirlo en el módulo de maternidad. Finalmente, en 2019, se inician y terminan las obras de este módulo, aunque destinándolo finalmente a módulo de atención primaria y habilitando el módulo existente donde se hacía ésta exclusivamente por atención materno-infantil.

Al disponer de los módulos necesarios para pedir la habilitación como Poste de Santé, en 2020 se delimita todo el recinto marcando definitivamente todas las áreas y llevando a cabo acciones de paisajismo para darle al equipamiento un ambiente más acogedor .

Autoridades administrativas, en marzo del año 2021, visitan el equipamiento y emiten un informe favorable para que el equipamiento se convierta en Poste de Santé el cual está actualmente a la espera de su publicación en el BOE.

Respecto a los otros dos equipamientos que junto con el de Diawré Kouta formaban parte de la red, el de Keur Ma Diop también ha sido habilitado como Poste de Santé -si bien queda pendiente la construcción de algunos de los módulos que establece la normativa estatal, la región sanitaria ha asignado personal al mismo- ya Diawé Sérère, con una última aportación económica del Ayuntamiento municipal que, este mismo 2021, finalizó la construcción de la nueva Casa de Santé.

El municipio de Touba Mboul ha pasado así de tener un Poste de Santé -en un estado inicial deficiente en cuanto a mantenimiento del equipo y disponibilidad de personal (no hubo matrona entre 2015 y 2017)- a existir tres en l actualidad.

Se han habilitado, además, Casas de Santé en otras poblaciones del municipio, lo que permite disponer de equipamientos de proximidad y un ratio de profesionales suficientes para que -tal y como está previsto en el Plan Nacional de Salud de Senegal- desplazándose los profesionales sanitarios a las Casas de Santé la población pueda ser atendida en sus localidades.

Mejora de la calidad educativa y lucha contra el abandono escolar hasta terminar la secundaria (2018-2021)-.

La puesta en marcha del “Proceso comunitario y participativo para reducir la incidencia de los factores socioculturales en el abandono escolar al llegar a la educación secundaria a 15 núcleos rurales”, más allá de favorecer la disponibilidad de un Plan Acción, va contribuir a reforzar una nueva legitimidad en la que el derecho a la educación se antepone a algunas costumbres -los trabajos domésticos y agroganaderos de niños y niñas en horario escolar y el matrimonio precoz- que alimentaban esta salida prematura de la escuela.

El proceso anterior había contribuido a remarcar la importancia de continuar estudiando, cumpliendo los maestros y maestras un rol importante como motivadores del alumnado -frente a la tendencia entre los y las jóvenes de emigrar a las ciudades y/o al extranjero – y promoviendo también entre las familias una mayor receptividad -frente al cliché del joven no vale o no quiere estudiar- a intentarlo.

Los maestros afirman que únicamente como resultado del proceso participativo en el siguiente curso -2017-18- ya se observaban cambios y una reducción significativa del absentismo en primaria, así como algunas iniciativas en secundaria, como la creación de grupos de estudiantes de una misma población por – en vez de la opción más tradicional, que consistía en ir a vivir a la capital de departamento en casa de algún familiar- ir en carro -una opción incómoda pero factible- al Instituto de la capital de municipio.

Cuando a la puesta en marcha de las medidas previstas en el Programa de lucha contra el abandono escolar hasta terminar la secundaria (PLAS), su supervisión e implementación de acciones a llevar a cabo en cada curso, debía concretarlas un comité departamental formado por maestros, familias y líderes comunitarios.

Como primera acción a ejecutar se decidió -al ser algo previsto en el Plan nacional de educación y no requerir recursos económicos- que durante el curso 2017-2018 las 15 escuelas que formaban parte de la red actualizaran sus gobiernos escolares -unas estructuras formadas por maestros y alumnos que se ocupaban de la gestión de la escuela- y ayudaran también -cuando existían- a la renovación de las AMPAS y, de no ser el caso, contribuyeran a su creación en aquellas localidades que no existían.

Había que implicar al máximo de agentes en aquella lucha contra el abandono escolar hasta terminar la secundaria y, ante todo, este compromiso se debía hacer explícito entre aquellos que formaban parte del entorno escolar y que debían desempeñar un papel destacado en la operativización de las acciones a llevar a cabo.

Éramos conscientes de que el contexto de escasez de recursos económicos también tenía mucha importancia. Así que se promovió la creación de entidades vecinales que, más allá del contexto escolar, acompañaran procesos de desarrollo comunitario dentro de los que pudieran surgir servicios y actividades que beneficiaran a las escuelas locales.

Una vez creado este marco más amplio de estructuras comunitarias sensibles a esta lucha contra el abandono escolar, se procede a actuar sobre algunas de las causas que más inciden en este abandono, como el matrimonio precoz y la realización dentro del horario escolar de tareas domésticas y agroganaderas.

Se acuerda, para el curso 2018-19, crear comités de vigilancia sobre estas dos problemáticas de los que formen parte, además de representantes de los maestros y familias del alumnado, personajes públicos relevantes a escala local -imam, jefe de pueblo, líderes comunitarios, etc- con influencia sobre la comunidad y que hagan valer la importancia de la educación y nueva legitimidad de intentar que los y las jóvenes permanezcan el máximo tiempo posible en el sistema escolar.

Durante el curso 2019-2020, con el objeto de mejorar el nivel educativo del alumno de primaria, queríamos impulsar un proyecto ideado y puesto en marcha por un maestro del departamento que consiste en hacer como una especie de mentoría y/o apadrinamiento por parte de estudiantes de secundaria e, incluso universitarios, hacia los más pequeños realizando actividades conjuntas para mejorar sus competencias durante períodos vacacionales.

A pesar de las limitaciones que comporta lo que estos acompañamientos deban concentrarse en períodos vacacionales, ya que el resto del año a menudo los mentores se encuentran fuera de la localidad estudiante, ejercen de referentes comunitarios positivos para los y las jóvenes que deben aspirar a seguir sus pasos.

La situación creada por la pandemia del COVID no permitió meter en marcha esta iniciativa durante estos dos cursos, si bien estamos trabajando en la revisión de este proyecto por su implementación en el curso 2021-22.

A través del reforzamiento de las estructuras comunitarias y las sinergias que pueden llevarse a cabo con otros proyectos que -desde el desarrollo comunitario- impulsa nuestra entidad en el ámbito sanitario y el emprendimiento y soberanía alimentaria, deben promoverse mejoras de la calidad de vida en la zona y el desarrollo de servicios que contribuyan a que el alumnado permanezca en el sistema escolar, así como a través de los procesos participativos y campañas puestas en marcha se actúa explícitamente sobre dimensiones socioculturales -importancia de la educación académica por sobre costumbres, como por ejemplo, el matrimonio escolar y trabajos domésticos y agroganaderos en horario escolar- y mejorando las competencias de los y las jóvenes y motivándolos para que continúen sus estudios más allá de la primera etapa de primaria.

El cooperativismo como fórmula de fortalecimiento del tejido productivo local, capitalización y adaptación a los nuevos contextos globales: El ejemplo de Touba Mboul.

El despliegue de los proyectos en los ámbitos sanitario y educativo había permitido el reconocimiento de la APDDK como actor regional, una forma de hacer alejada del asistencialismo y centrada en la movilización de la población, así como ratificaba el compromiso de nuestra entidad con la zona.

Ahora bien, teníamos pendiente el despliegue de un programa mucho más ambicioso de emprendimiento y soberanía alimentaria que -desde la autoorganización del sector- tuviera un impacto significativo en la mejora de las condiciones económicas y de vida en la zona.

En la práctica, en el ámbito de la dinamización socioeconómica, habíamos concretado sólo pequeñas actuaciones, como la puesta en marcha de una escuela-taller textil, una granja avícola y un pequeño fondo para favorecer microcrédito a familias para la compra de ganado de engorde.

Coincidiendo con el interés del CREAF-UAB por implementar proyectos en la zona – inicialmente de protección de la biodiversidad y, al describir más en detalle la zona, también de acompañamiento y asesoramiento en la restauración del suelo, aumento de la productividad y diversificación de la agricultura local- se prioriza la presentación de subvenciones en este ámbito agroganadero, presentando en 2017 a la convocatoria de la ACCD el proyecto Proceso comunitario y participativo en Touba Mboul para luchar contra la pobreza y favorecer la soberanía alimentaria, que -a pesar de superar el mínimo de puntuación técnica requerida- esta vez no fue seleccionado al haberse agotado la dotación económica.

El diseño del proyecto, sin embargo, nos había permitido acordar con las administraciones locales y regionales y entidades de jóvenes de la zona la orientación de las primeras acciones a desarrollar.

La búsqueda de financiación, sin embargo, se complicó al perder la opción de poder acceder a algunas de las convocatorias -la ACCD establece un mínimo a presupuestar de 100.000 euros por proyecto- a las que habíamos concursado y desaparecer la convocatoria también de la ACCD para entidades de las comarcas de Lleida, Gerona y Tarragona, la cual se vehicula a través de coordinadoras provinciales en Lérida y Gerona. Las entidades de Tarragona, al no disponer de coordinadora – y no tener interés las entidades con CIF de fuera Tarragona en que las entidades locales tengamos la opción de crecer- no podemos optar a estos fondos.

En busca de alternativas, la convocatoria de subvenciones del Ayuntamiento de Tarragona se convierte en la única fuente de acceso a recursos de cara a proyectos de mayor impacto, aunque debemos competir con entidades con mucho más presupuesto y hombro administrativo para acceder a estas ayudas.

Atendiendo a esto, nos reunimos en el año 2018 con la contraparte y entidades colaboradoras para retocar y adaptar a esta convocatoria el proyecto presentado a la convocatoria del año anterior a la ACCD. Éste se presenta finalmente a la convocatoria de cooperación internacional de 2019 del Ayuntamiento de Tarragona y conseguimos la financiación.

En el proyecto a implementar las entidades implicadas promovemos un proceso de reflexión y acción comunitaria entre la población que favorezca su adaptación innovando y definiendo líneas de acción estratégicas a trabajar en los próximos 5 años, facilitando su autoorganización para aumentar su operatividad de cara a mejorar su productividad y acceso a crédito para realizar las inversiones necesarias.

La cristalización de este proceso fue la creación de 8 GIE locales (unidades de producción) unidas en red a través de una sociedad cooperativa que agrupa a más de 500 personas del municipio de Touba Mboul y la definición de un marco de colaboración estable entre la cooperativa y familias que forman parte de ella y los diferentes agentes especializados en la agricultura de la administración local, departamental y regional que, a través de esta estructura cooperativa, aseguran que lleguen y tengan un mayor impacto algunos programas gubernamentales previstos, principalmente, para la mejora de la productividad del cacahuete.

El proyecto nacía de un consenso generalizado entre los actores locales, principalmente entre los jóvenes que fueron sus promotores iniciales a través de las entidades que los y las agrupaban, que veían necesario introducir cambios en las actividades agropecuarias de la zona, dado el bajo rendimiento de los cultivos tradicionales debido al agotamiento de la tierra -falta de fertilización y reposo de la tierra- y agravamiento de los condicionantes climáticos, con una concentración de lluvias en un período más breve, y la inexistencia de casi actividad económica durante la estación seca.

El planteamiento inicial era encontrar alternativas al campo para que los y las jóvenes no tuvieran que irse fuera. De acuerdo con ello, entidades de jóvenes –con la coordinación de la APDDK- dinamizaron su puesta en marcha, difundiendo los objetivos que se perseguían entre la población, implicando a jóvenes en acciones de capacitación para mejorar sus competencias y liderando un proceso de reflexión y búsqueda de transformaciones en el sector que permitiera mejorar la situación.

El éxito inicial fue parcial, ya que si bien hay jóvenes que apuestan por la agricultura, entre el grueso de los y las jóvenes con mayor preparación se opta por otros oficios. A esto se sumó el escepticismo inicial de la población general fruto de una muy marcada pobreza de la población local y débil capacidad de capitalización con rendimientos agro-ganaderos en merma, así como propuestas de partida demasiado utópicas -grandes explotaciones de regadío- que difícilmente podían llevarse a cabo sin una inversión de capital muy importante de la que no se dispone.

Sin embargo, el proceso participativo permite un conocimiento más detallado de la situación en la zona, a la vez que valorar de manera más realista lo que es y no es posible hacer. Desgraciadamente rompiendo a menudo con salidas fáciles, pero a la vez definiendo claramente lo que se puede mejorar y, poco a poco, a medida que la cooperativa va creciendo, dando la opción a probar otras alternativas, especialmente en la estación seca.

La implicación de los técnicos del ministerio ha sido fundamental, más que por sus conocimientos agronómicos en sí mismo, porque ha contribuido a remarcar que el proyecto era una oportunidad muy importante para una mejor organización de los pequeños productores y el acceso a programas gubernamentales de difícil aplicabilidad por motivos presupuestarios y de accesibilidad en las pequeñas explotaciones.

Al mismo tiempo, este giro hacia “mejorar lo que tenemos” y el apoyo gubernamental ha atraído a un segmento de mediana edad –que ya han hecho del campo su opción de futuro y tienen allí a su familia- que ve en las propuestas que se hacen una mejora notable de la situación actual; acceso a semillas en condiciones más ventajosas, opción de mejorar la fertilidad de la tierra y el rendimiento de sus explotaciones, diversificación de las fuentes de ingresos durante la estación seca, etc.

El resultado ha sido una demanda por parte de la mayoría de pueblos del entorno de sumarse a la sociedad cooperativa a través de la creación de unidades de producción local (GIE). Así, además de los ocho GIE existentes actualmente y 500 miembros que aportan a la sociedad cooperativa, hay otras diez poblaciones de los municipios de Touba Mboul y Ndiomane que quieren constituir también un GIE y añadirse a la cooperativa, lo que supondría unas 1000 personas socias más.

Esto convierte a la sociedad cooperativa de Touba Mboul en la mayor de la región de Diourbel, lo que simplifica y asegura la aplicabilidad y mayor impacto de los programas gubernamentales, a la vez que garantiza la capitalización mínima y volumen de actividad necesaria para acceder a crédito y re-invertir en otras mejoras y diversificación de la producción.

Ante esto, en esta edición 2021 presentamos un nuevo proyecto al Ayuntamiento de Tarragona que quiere replicar de forma abreviada este proceso de dinamización y auto-organización de las explotaciones familiares a escala del distrito de Kaël, incorporando poblaciones de los municipios de Kaël y Ndioumane, dándole a esta estructura organizativa una escala regional.

Se pretende también, con la puesta en marcha de este tipo de fase II, reforzar la cooperación y vínculos establecidos con las administraciones locales y regionales con competencias en materia agrícola para aumentar el impacto de los programas gubernamentales en la zona y contribuir así a una mejora global de la productividad y rentabilidad de las principales actividades agro-ganaderas en la estación de lluvias.

Estas mejoras en las actividades de la estación de lluvias, sin embargo, son insuficientes para garantizar los ingresos suficientes para vivir sin dificultades el resto del año. Además, al estar su comercialización a cargo del cabeza de familia (hombre mayor de la casa) tiene poca incidencia -más allá de su impacto en la mejora de las condiciones de la economía doméstica- sobre los y las jóvenes y mujeres , que quedan relegados a la realización de actividades muy complementarias o se ven forzados a inmigrar.

Ahora bien, la disponibilidad de una estructura organizativa tan grande y trabajo en red con las administraciones favorece la implementación de otras acciones que puedan ir desplegándose poco a poco y, a la vez que contribuir a una diversificación de las fuentes de ingresos en a lo largo de todo el año, dirigirse a estos segmentos de población para aumentar su peso en la economía doméstica y local.

La opción elegida en el marco del debate y acciones previstas en los Planes estratégicos consiste en la puesta en marcha de explotaciones agro-ganaderas durante la estación seca que garantizan durante la misma ingresos y, al mismo tiempo, una mayor participación de los y las jóvenes y mujeres -en tanto que personas socias y de acuerdo con la relevancia de las actividades que realizan- en la gestión de la sociedad cooperativa.

Teniendo en cuenta los condicionantes ambientales de la zona y cimientos agronómicos se ha acordado poner en marcha una explotación de horticultura -con la berenjena y los tomates como principales productos- y otra engorde de vacuno destinadas principalmente -aprovechando la proximidad de ciudades como Mbacke y Touba- al mercado local y regional que sirvan de referente al resto de unidades locales de producción (GIE).

Así, durante este invierno 2021-22 se acondicionarán estas explotaciones y se capacitará a Grupos de Trabajo vinculados a los 8 GIE existentes en aspectos vinculados a la producción y gestión práctica de estas explotaciones agro-ganaderas, las cuales – coincidiendo con la activación de las actividades elegidas- deben estar operativas durante la primavera.

Educación para el desarrollo: Repensar África y globalizar la justicia social-.

Visto en perspectiva, más que cambios significativos, lo que nos encontramos es que entre 2018 y 2020 se consolidan -desde una lectura bastante pragmática de lo que vamos encontrando- las líneas de trabajo puestas en marcha cuatro años antes en el ámbito de la educación por el desarrollo.

En el ámbito del derecho de asilo y el refugio, entre 2018 y 2020, mantenemos los grupos de trabajo que habíamos puesto en marcha -en el marco del proyecto Cataluña con el derecho internacional, el derecho de asilo una garantía para todos – en 2016 en la Terra Alta y en el Tarragonès.

Ponemos en marcha en 2017 el proyecto Terra Alta, Terra d’Acollida con el que se consigue una amplia red a escala comarcal que da como fruto la acogida de las primeras personas refugiadas en la comarca y -a través de la creación de la mesa para la acogida de personas refugiadas- una fuerte implicación de las administraciones comarcales que comporta también que el comité para la acogida de las personas refugiadas de la GENCAT imparta en el año 2019 la única acción de mentoría de las Tierras del Ebro en Gandesa, capital de la Terra Alta.

En el Tarragonès, desde el voluntariado, mantenemos el acompañamiento a familias de personas refugiadas en su proceso de inclusión social e inserción laboral y ampliamos este apoyo a sus familiares llegados -en estos dos últimos años- a través de extensión familiar en el Camp de Tarragona.

En cuanto al colectivo inmigrante, frente al énfasis inial que habíamos metido sobre éste -en tanto que personas venidas de otro país y contexto sociocultural- y su inclusión social, ahora focalizamos más la atención -a través del uso de términos, tales como, diáspora y afro descendientes- en sus hijos y sus hijas.

Con el término diáspora, así, más que describir a los miembros que tienen un mismo origen y su dispersión por el mundo, algo que acentúa su naturaleza foránea en el caso de personas de origen inmigrante, intentamos hacer valer la diferencia -las aportaciones de la cultura parental- como activo identitario desde el que aportan -como senegaleses, musulmanes, afrodescendientes, etc- a su entorno social y cultural y se sienten vinculados a éstos.

Creamos espacios de trabajo y reflexión para debatir sobre los estereotipos que comporta el ser negro, africano o musulmán y, a raíz de estos identificar posibles discriminaciones de raíz racista, xenófoba o islamófoba que hayan sufrido o puedan darse en Salou y el Camp de Tarragona .

Éste sería el caso del espacio Africanitz’ART al que, a través del activismo y el uso de lenguajes artísticos, se intenta liderar -poniendo en valor el orgullo de pertenecer a la diáspora y énfasis positivo en la cultura parental- la lucha por la construcción de una ciudad y cultura solidaria libres de xenofobia, racismo e islamofobia.

En cuanto al ámbito de la cooperación al desarrollo, frente al énfasis inicial en cuestionar el enfoque paternalista y asistencialista del tipo de cooperación que suele implementarse en África y necesidad de promover otra forma de hacer más respetuosa y simétrica, en los últimos años hemos ido asumiendo un tono más crítico desde el que -en defensa de la creatividad local- denunciar cómo los paradigmas desde los que la cooperación al desarrollo busca su legitimación a menudo no son más que un instrumento para exportar a otros contextos socioculturales nuevas formas de dominación, de hegemonía cultural.

En los primeros talleres que organizaron para hablar de África y Senegal ejemplificábamos -a través de nuestros proyectos- la creatividad y búsqueda de soluciones de nuestras contrapartes senegalesas a los retos sociales, como el acceso universal a la educación y asistencia sanitaria, mejora de las condiciones laborales, etc., como mirada alternativa frente a una especie de reificación de la pobreza en África y acciones internacionales para salvarla del hambre y de otras catástrofes.

La paradoja, sin embargo, es que a la vez que las grandes empresas de la cooperación reproducen esta mirada catastrofista de África, se les favorece en el acceso a ayudas públicas teóricamente enfocadas -sirviéndose de nuevos paradigmas hegemónicos como la agenda 2030- al empoderamiento de la población local e incidencia de sus propuestas en las agendas públicas de estos países.

Alejándonos de esta visión pesimista, a nuestros proyectos y acciones de sensibilización sobre África en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, metemos en el centro la defensa de los derechos sociales y las respuestas locales que -frente a estas tentativas colonizadoras y en el actual contexto de globalización- se dan en Senegal y África para garantizarlos.

Un ejemplo, atendiéndonos al peso que estos dos últimos años ha adquirido en nuestras líneas de intervención, sería la presentación de cooperativismo como alternativa a la irrupción de un nuevo relato que -instrumentalizando el argumentario y conceptos de la agenda 2030 – apuesta por la modernización de la agricultura favoreciendo la entrada de multinacionales y grupos inversores extranjeros, cultivos dirigidos prioritariamente a la exportación y reduciendo a los y las productores a mano de obra barata.

Frente a esta ideología de la modernización que deja el futuro de la agricultura de las zonas rurales de Senegal en manos -aunque aquellos que lo promueven se declaren panafricanistas- del gran capital extranjero, se alude a la necesidad de una mayor y mejor autoorganización de los pequeños productores en torno al modelo cooperativista, dentro del cual diversificar y aumentar la productividad de sus explotaciones sin renunciar a perder su capacidad de decisión, a la vez que -dirigiendo prioritariamente su producción a los mercados locales- contribuir, ahora sí de verdad, a la seguridad y soberanía alimentaria.

Categorías Educación Salud
This site is registered on wpml.org as a development site. Switch to a production site key to remove this banner.